Autor: Pbro. Pedro Marcel González

Partamos de una pregunta fundamental: ¿Qué es la Fe para ti?, las repuestas pueden ser muchas, como diferentes son las experiencias que cada uno tiene de su relación personal con Dios, pero la verdad es que, necesitamos creer, pero no de una manera vaga o superficial, creer como sinónimo de seguridad y confianza en Dios, como dice san Pablo: “Porque yo sé bien en quién tengo puesta mi Fe” (1 Tm 1, 12), no de una manera teórica o vaga, sino vivencial. Para eso tenemos que volver nuestra mirada a Cristo que es quien da la seguridad, podemos confiar en Él, no debemos temer a nada (cf. Mc 4, 35-41), quien tiene Fe es capaz de esperar, sin desanimarse:

En una oportunidad Madre Teresa necesitaba viajar urgentemente a Roma junto a dos de sus religiosas. Llegaron al aeropuerto con sus pocas pertenencias y consultaron por el precio de los pasajes, y viendo que no les alcanzaba el dinero, las religiosas de Madre Teresa se entristecieron, pero ella les dijo: “No se preocupen, que si es la Voluntad de Dios, Él nos proveerá”… Y enseguida se fueron a sentar por allí, cuando un hombre que caminaba por el pasillo reconoció a Madre Teresa. Él, cuando joven, la había conocido en unos trabajos solidarios. Se acercó amablemente a saludarla y la invitó junto a las hermanitas a su oficina… Ahora era uno de los directores de la Aerolínea. Le preguntó a Madre Teresa porque estaba en el aeropuerto y ella le explicó. Inmediatamente el hombre le regaló los pasajes de avión que las tres religiosas necesitaban.

El testimonio de esta ejemplar religiosa, ahora Santa, nos garantiza que la Fe en Jesús hace que se superen todos los problemas y aquello que parecía imposible, con Dios se hace posible (cf. Lc 1, 37).

La Fe no debe ser únicamente para esperar algo de Dios, la Fe más pura, es la que nos hace salir de nosotros mismos, ponernos en la escucha de Dios y responder a su voluntad. No se puede vivir sin Fe, de lo contrario la vida se vuelve oscura, sin felicidad. Hoy se habla de que los jóvenes están expuestos a la droga que mata lentamente, ¡es cierto!, pero hay una droga que es más nociva todavía, se llama la incredulidad, la falta de Fe en Dios. Quien no cree se vuelve vulnerable a las drogas del engaño, del fanatismo, de la violencia, del vacío existencial.

Hay que redescubrir la belleza de la Fe en Jesucristo, para obtener fuerza, alegría, esperanza, y, cuando pasen las etapas de la vida, se darán cuenta que ha valido la pena creer en Jesucristo, el Hijo de Dios vivo.

¿Vale la pena tener Fe?, la respuesta es obvia, vale la pena, aunque no siempre sea claro creer, pero vale la pena porque los resultados son maravillosos, se darán cuenta de que no están solos en el mundo, que Dios está con ustedes (Mt 28, 20); con Fe, entenderán el verdadero sentido de la Iglesia, de la familia y de la propia vocación.

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